Puntos clave
- Un traje completo de inmersión, entregado a bordo y llevado sobre la ropa que ya tiene puesta.
- El frío que afecta a la gente es el de permanecer quieto al aire libre, no la media hora en el agua.
- Se requiere pasaporte o documento de identidad, y el barco zarpa de otro país.
- Las cámaras y los teléfonos pierden carga rápidamente y se empañan al volver al interior.
El error que comete casi todo el mundo
Quienes se preparan para este día piensan en el baño, porque es la parte más llamativa. Por eso llegan vestidos para sumergirse en agua helada, que es la única parte de la jornada que ya está resuelta para usted.
Se proporciona el traje de supervivencia. Es un traje de inmersión estanco de una pieza y se coloca sobre la ropa habitual. Lo que lleve puesto al subir al barco será lo que lleve dentro del traje, y este es lo que mantiene el agua fuera y el aire dentro.
Así que la cuestión de la ropa no tiene nada que ver con el agua. Tiene que ver con las varias horas que pasará en una cubierta de acero abierta en el Arctic, caminando despacio o permaneciendo quieto mientras el barco avanza entre el hielo. Ahí es donde el frío realmente alcanza a la gente, y es la parte para la que nadie se prepara.
Qué ponerse en el barco
Capas de ropa y, sobre todo, una capa exterior cortaviento. El aire sobre un mar helado es seco y limpio, y extrae el calor con eficacia; además, un barco en marcha genera su propio viento, sumado al que ya esté soplando. Una chaqueta muy abrigada que deje pasar el viento no le bastará.
Un gorro de verdad, no uno de moda, que cubra las orejas. Los guantes con los que realmente pueda manejar una cámara son un compromiso que conviene pensar de antemano, porque la alternativa es quitarse los guantes repetidamente con temperaturas muy por debajo de cero. Las manoplas abrigan más que los guantes; llevar debajo unos guantes finos es la solución habitual.
Botas adecuadas para nieve compacta y una cubierta de acero. Unas botas de invierno normales sirven; unas botas de moda con suela lisa no, ni tampoco cualquier calzado que no quiera mojar por los bordes. Calcetines gruesos, pero no tanto que queden comprimidos dentro de la bota, pues eso enfría los pies en vez de calentarlos.
El interior del barco está calefactado y querrá quitarse alguna capa, otro motivo para llevar varias capas en vez de un único abrigo enorme.
Trajes de supervivencia en el perchero antes del baño
Qué llevar debajo del traje
Lo que ya lleve puesto, menos la capa exterior más voluminosa. El traje debe cerrarse correctamente alrededor de la cara y las muñecas, por lo que una capucha enorme o el cuello de una chaqueta muy gruesa pueden estorbar; la tripulación que le ajuste el traje le indicará qué debe quitarse.
No lleve nada especial para el agua. No tiene ninguna ventaja llevar un bañador bajo la ropa, porque no se va a mojar, ni hace falta añadir más abrigo, porque el traje ya lo proporciona. El error más frecuente es el contrario: quitarse demasiada ropa y luego tener que esperar sobre el hielo a que llegue su turno.
Saque de los bolsillos todo lo que lleve antes de que le sellen dentro del traje. Será difícil recuperarlo, y el traje no protege un teléfono que entre con usted en el agua fría.
Qué llevar
Un pasaporte o documento de identidad, que exige el operador. El barco zarpa de un país distinto de aquel desde el que parte y, aunque no hay controles fronterizos rutinarios entre dos Estados Schengen, viajar sin documentación es una mala idea.
Una tarjeta para la cafetería. Las comidas no están incluidas y se compran a bordo en coronas suecas; además, en Suecia se paga casi exclusivamente con tarjeta.
Gafas de sol, que pueden parecer absurdas en una excursión que transcurre casi a oscuras, pero no lo son. En la segunda mitad de la temporada el sol está bajo, el mar es blanco y el reflejo de la nieve con un ángulo bajo resulta realmente doloroso. En pleno invierno puede dejarlas en casa.
Algo de comer antes de salir, ya que el horario de la cafetería depende del barco, no de su apetito.
Una bolsa pequeña que no le importe dejar en algún sitio mientras lleva puesto el traje de supervivencia. Una vez dentro del traje no hay dónde llevar nada, y no tiene bolsillos a los que pueda acceder, así que todo lo que saque al hielo tendrá que ir en sus manos o quedarse en el barco.
Cámaras en el aire frío
Esto merece su propio párrafo porque le ocurre a casi todo el mundo. Las baterías pierden capacidad rápidamente con el frío, y una que marca carga completa en el hotel puede agotarse en menos de una hora en cubierta. Lleve una de repuesto en un lugar cálido, junto al cuerpo y no en un bolsillo exterior, y cámbielas en lugar de intentar prolongar la vida de una.
El segundo problema es la condensación. Una cámara fría que se lleva directamente a un camarote calefactado se empañará de inmediato, y la humedad se condensará dentro del objetivo y, a veces, también en el cuerpo de la cámara. La solución es dejar que se caliente despacio: métala en una bolsa antes de entrar y deje que alcance allí la temperatura ambiente, en vez de hacerlo al aire libre.
El tercero es simplemente el manejo. Las pantallas táctiles no responden con guantes gruesos, los botones pequeños son difíciles de encontrar con los dedos fríos y dejar caer algo sobre una cubierta de acero o por una grieta en el hielo supone perderlo para siempre. Aquí las correas de muñeca resultan muy útiles.
Nada de esto es motivo para dejar la cámara en casa. Es motivo para llevar dos baterías y una bolsa de plástico.
